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Je suis á la fachosphère

Amici, compagni, camerati:

Como sabéis, Perro Sanxe, ha utilizado en una entrevista en La Vanguardia, que es el diario separatista “fino”, cuyo propietario es el conde de Godó, “Grande de España”, de las familias burguesas que el Caudillo salvó del salvajismo de los anarquistas y los comunistas en la guerra civil, y no hacen más que tratar de romper la Nación.

Decía que en La Vanguardia, el perillán del felón monclovita utilizó el término ‘fachosfera’ para acusarla de “polarizar”, “insultar” y “generar desconfianza” para “derrocar al Gobierno”. Esto ha generado un debate en torno a su origen.

Con esta tontuna llevamos más de dos semanas, y es que, cuando no hay ideas, lo mejor es hacer “cuchufletas” y desviar la atención de los problemas graves, hacer como que todo va bien, hasta que llegue “le delúge”, que decía un rey francés, Luis XV: “aprés moi, le deluge” (después de mi, el diluvio) que fue la Revolución Francesa y la siega de cabezas de los que no quisieron/pudieron reaccionar a tiempo.

Pero, hagamos un poco de historia…

Pedro Sánchez ha puesto en el debate público el término ‘fachosfera’, que ya se estaba utilizando en Francia desde hace unos años. En 2016, los periodistas franceses David Doucet y Dominique Albertini publicaron el libro ‘La fachosfera. Como la extrema derecha está ganando la batalla de internet’.

Según explica Albertini, periodista en ‘Libération’, la “fachosphère” es “la extrema derecha en internet y en toda su diversidad, desde el Frente Nacional (el partido de ultraderecha de Marine Le Pen en Francia), hasta la familia identitaria y otros movimientos”  y que tienen como objetivo “llegar a las audiencias que no están en la televisión o la prensa escrita con discursos alternativos”.

Ambos periodistas sitúan el origen de la ‘fachosfera’ en Francia, en el año 2000, con la web ‘Fdesouche’ (que viene a significar algo como “francés de pura raíz, raza o de etnia”), fundada por un antiguo militante del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen, donde elaboraban una revista de prensa que recogía artículos de los medios que presentan a la inmigración como una amenaza a la cultura europea.

En el año 2019, la Asamblea Nacional francesa, donde hay más masones que botellines en un casal fallero, publicó un informe hablando de la ‘fachosfera’. En el documento titulado ‘Informe sobre la lucha contra los grupúsculos de extrema derecha en Francia’, hablan de la ‘fachosfera’ como un ecosistema en internet con “conexiones difíciles de rastrear” y que está formada por webs, blogs, cuentas y canales impulsados en redes sociales, grupos y foros amplificados por “actores políticos, activistas y simples usuarios de Internet”, de “todas las familias de la corriente de pensamiento de la extrema derecha en Francia” y de la influencia de “actores extranjeros” en la ‘fachosfera’ francesa, que permiten crear una “fachosfera europea” interconectada entre sí.

Los diputados franceses alertan de las “actitudes violentas” de algunas webs de la ‘fachosfera’ para las que piden “ser más reactivos” y proponen una respuesta “simple y rápida” de un juez para bloquearlas.

Ha sido una verdadera casualidad que tras las sugerencias de nuestros vecinos, la masonería de aquí haya impulsado la persecución de los “delitos de odio racial”, es decir, del castigo a quien opine que la Nación española está en peligro de desaparecer por la inmigración masiva, la “islamofilia” o, en general, cualquier vector ideológico que conlleve “el gran reemplazo”. Vamos, que si se dice que aquí en España se está produciendo una “invasión bárbara”, un auténtico tráfico de personas, fomentada por las “oenegés” subvencionadas del  tipo “Open arms”, tan protegida por George Soros,

pues se le va a hacer la vida imposible, con sanciones administrativas -Ley de memoria democrática- o código penal. Y esto se está haciendo de forma organizada, en plan Stasi, Securitate o KGB, pero utilizando medios públicos -fiscalías y policías especializadas- que rastrean las redes, a cargo de los impuestos de los contribuyentes, convenciéndoles de que “es por su bien”, para que la “fachosfera” no se salga con la suya y derribe al “Gran Gobierno de las Grandes Conquistas Sociales”, los social-comunistas “con arrimón de pito”, que diría Fabián C. Barrio, el de los “Minutos del odio”, un gran, genial, auténtico “fachosférico”:

El caso es, camaradas, que la “grasieta” preparada por uno de los mil y pico asesores de Perrosanxe, convenientemente pagado a cargo de nuestros impuestos, se le ha ocurrido, en una semana aciaga para sus pervertidos intereses,

sacar a colación una burda copia sin reconocimiento de copyrigth, del palabro, copiado en un libro progre, de un periodista de “Lo País”:

Claro, el gañán de la Moncloa ha visto una oportunidad de oro de salir en las teles amigas -todas-, para contrarrestar el fracaso parlamentario que ha sufrido. Y qué mejor que aprovechar ese evento “cultural” máximo: Benidorm Fest y el camino a Eurovisión.

Welcome a “La Zorrosfera”.

El que los hombres -es un decir- se vistan como mujeres “ofresidas”, “pervertidiñas”, pues no es nada nuevo. Se conoce que es una manera de ponerse “mirando pa,Cuenca” con atrezzo de noche de bodas de las de antes.

Pues bien, ahora resulta que lo más moderno y molón que tenemos para el antaño prestigioso festival de Eurovisión, es enviar a unos enalgados con corsé imitando la típica perversión cómica del Berlín de los años 30, para mover el culo detrás de una señora que, posiblemente, esté más cerca de la residencia de la tercera edad que de un calendario Pirelli.

Y, al parecer, el mensaje es que si te llaman “zorra” no pasa nada. Es un orgullo, no se sabe si gay o goy, pero si estás “empoderade” no pasa nada si te insultan. Vamos, una basura más del pensamiento woke para destruir cualquier referente cultural del buen gusto y del respeto a los demás.

Esto, como os podéis imaginar, no es “delito de odio”, qué va, esto es estupendo para formar a los niños que vean Eurovisión: mueve el culo -depilado como el de un bebé-, insulta al buen gusto, haz el ridículo y seguro que triunfas en la vida.

Y al gañán de la Moncloa le ha gustado mucho. Y para que su maniobra de distracción triunfe, también preparado por su legión de asesores, va y suelta:

Un penco, lo que se dice un penco. Y se está quedando aislado, con la única compañía de sus asesores-provocadores, el “wyominguismo”, muy pero que muy bien pagados.

El final del tirano se acerca.

Decían los clásicos que cuando los dioses quieren castigar a alguien, lo vuelven loco de soberbia.

Sánchez y su “Zorra” pasarán muy pronto. Y el recuerdo, la poesía de una canción de amor y de guerra por excelencia, el “Cara al sol”, permanecerán incólumes. Es más, se cantará de nuevo por multitudes, con la alegría de quien alberga nobleza en el alma, con voz fuerte, recia, viril, sin maullidos gatunos ni falsetes afeminados.

Pues eso, que “Arriba España” y abajo la “zorrosfera”.

Vuestro Otto.